Adolescencia

Lo que significa ser padre

Todos los que tenemos hijos sabemos que ser un buen padre no viene junto con una partida de nacimiento. Por el contrario, es un proceso que debe ir desarrollándose con el tiempo y los aciertos y errores. Algunos padres ejercen su paternidad más fácilmente que otros, pero para todos es un esfuerzo constante. Son pocos los padres que consagran cierto tiempo a prepararse realmente para los desafíos que afrontarán durante la educación de un adolescente, tal vez porque creen que al haber superado con éxito su propia adolescencia están inmunizados frente a las problemáticas de la vida adolescente y trasmitirán a sus hijos la misma inmunidad. Otros padres miran con indiferencia el período adolescente porque tienen la impresión, cuando leen acerca de los adolescentes que se drogan, huyen de la casa y se embarazan, que “esas cosas no pueden sucederle a mi hijo”. En el otro extremo están muchos padres para quienes la tarea de educar a un adolescente constituye un proceso temible e incomprensible. Estos padres a veces se sienten atemorizados frente a todas las dificultades que los jóvenes afrontan en el siglo XXI. Incluso estos padres, sin quererlo, parecen afirmar que como el terreno es movedizo y traicionero, lo más conveniente es mantenerse al margen y esperar a que todo pase. Otros tienden a la sobreprotección y la rigidez, los domina el pánico y reaccionan con exageración a las situaciones de crisis.

La etapa de la adolescencia es inevitable. Lo cual no quiere decir que termine con consecuencias nefastas. Es una época en la cual los jóvenes requieren comprensión, paciencia, amor, soporte, comunicación clara y disciplina consistente….una época en la cual necesitan el “piso” de un adulto presente, no invasivo, no sobreprotector y que le ponga los límites que ellos no tienen, pero que le permita tomar decisiones. Durante muchos años, podríamos decir desde Sócrates, la adolescencia ha sido considerada una época tenebrosa, impredecible y para muchos padres es necesario preparse para la tormenta que se viene cuando el niño está llegando a los 11 o 12 años.

Esto hizo que entre los medios, los padres y maestros, los profesionales, se haya formado un estereotipo negativo de la adolescencia, el cual se ha mantenido a lo largo de los años. Sin embargo, gracias a resultados de muchas investigaciones en psicología y en desarrollo, este estereotipo de época negra y nefasta ha cambiado. Los estudios científicos han demostrado que no todos los jóvenes terminan su adolescencia envueltos en problemas serios para su salud mental y física, por el contrario, para muchos es una época de cambios y transiciones que les permite descubrir el mundo del adulto de una manera gratificante.

Algunos padres ejercen su paternidad más fácilmente que otros …..pero para todos es un esfuerzo constante…..

Los padres deben intentar responderse algunas preguntas: ¿Cómo ha sido mi relación con mi hijo o hija adolescente hasta ahora? ¿Qué tipo de relación he tenido con él o ella desde que nació? ¿He respondido de manera permanente a sus necesidades afectivas?¿Le he dado tiempo suficiente? ¿Ha sido fácil para mí darme cuenta cuando se siente mal, cuando está preocupado o feliz? ¿He sabido escucharlo atentamente cuando me aborda? ¿Le he contado como me siento, que pienso y que quiero como persona y como padre?
En las respuestas que se de a si mismo descubrirá como ha sido la historia con su adolescente. El tipo de relación que tiene con su adolescente no ha salido de la nada…….es el resultado de 8, 10, 11 o 12 años de vivir con él o con ella.